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Thursday, November 07, 2013

Blog de

ISABEL LASO

Also known like ÚNA FINGAL

Writer and Theatrical woman

Todo lo que importa lo encontraréis aquí:



SAPPHIRUS LIBER. Nuevo Blog

Y no os olvidéis de consultar los apartados de este blog donde encontraréis toda la información de interés.


Blog open on 17 january 2006
Closed on 7 november 2013





Thursday, October 31, 2013

Mi canal YouTube



Desde 2006, igual que este Blog. Mi canal YouTube, que al principio se llamaba NaiaQu, como mi clown. Ahora es el canal de Úna Fingal

Monday, October 21, 2013

Revistas literarias: Letra Muerta Nº 10. Chile. El elefante y la hormiga. ······· _Narrativa_

Letra Muerta Nº 10
Concepción. Chile.
Octubre 2013.

Leer Revista

Sale El elefante y la hormiga.

Leer en este blog.

Me hace una especial ilusión porque es la primera firma pública de Úna Fingal.

...En pos de la leyenda la letra nunca muere, si muere la letra será que dejar huella quiere...





Friday, October 11, 2013

¿Por qué escribo? ······· _Narrativa_

Para Cabaret Desire. Octubre de 2006


Esta pregunta dejé de hacérmela a los seis años. Fue por entonces cuando escribí mi primer relato, un cuento moralizante. El cangurito feliz. Tengo un recuerdo claro de su argumento, y hoy comprendo su trascendencia, ya que aquel canguro se iba de su casa porque no le querían, se perdía en la inmensidad del bosque, se mojaba en la lluvia, pasaba por todas las penalidades posibles, y finalmente, lograba regresar a su hogar, donde encontraba el amor que ignoraba poseer. Yo huía por la fantasía de una realidad que comprendía pero que no podía ni aceptar, ni cambiar.

Soñaba con vivir en un mundo bueno y lo escribía para conseguirlo. 
Hacia noviembre 2011
Pero llega un momento en la vida en que sus daños se convierten en fantasmas que te persiguen y te torturan. La única manera de exorcizarlos tal vez sea expulsarlos del alma. Por eso de nuevo la literatura habrá de acudir en pos del corazón roto, para recomponerlo.
Sí que es verdad que cada vez que he escrito teatro he dibujado corazones rotos. Sí que es verdad que cada vez que he escrito poesía me he sumergido en el dolor de la pérdida, la soledad, la incomunicación, el egoísmo, la maldad. 
Siempre he dicho que en mi literatura aparecía mi preocupación por las personas, sus sentimientos, y los perjuicios que podían sufrir por la mezquindad de otros y sus ambiciones mal entendidas, vicios, soberbias. Egocentrismo exacerbado, en definitiva.
Ahora, tras un período profesional pleno y feliz, en donde la escritura ha tenido mucho que ver, he decidido volcar mi dedicación absolutamente a la literatura.
¿Por qué? Ha costado mucho y nada. Desde el momento en que lo decidí ha resultado un proceso fluido y natural donde todo se ha confabulado para favorecer tal fin.
Así, Úna Fingal escritora, asume a Isabel Laso actriz y creadora escénica. Ella sigue danzando con las musas por ahí. Y Úna Fingal sigue la conexión para asegurar a ambas proseguir con el deber sagrado y felizmente contraído del bardo.
¿Faceta nueva? Ni mucho menos. Yo siempre he dicho que soy una contadora de historias. La manera en cómo son transmitidas ha dependido de cada momento existencial, los formatos que se ofrecen al creador son tan maravillosos que...¿Qué más da cuál se utiliza? Lo importante es transmitir al público la emoción precisa, permitirle soñar, provocarle sacudidas a su espíritu... Lágrimas, risas, brillo en los ojos y el corazón saltando. Ver cómo su alma queda elevada. Eso no tiene precio. Y es necesario poseer mucha vocación para saber disfrutarlo.
Dos cosas me dijeron de pequeña que no he podido olvidar:
Eres una actriz nata. 
Tienes talento para escribir.
¡Vaya!
Y así ha sido.
Este artículo lo he escrito impulsada por una única razón. Dejar claro quién soy y cómo soy y qué y quién ya era. Mucho antes de antes. Mi trayectoria es modesta, pero importante para mí. Me siento orgullosa de lo que he hecho hasta ahora, y a partir de ahora ya sigo andando por otro camino, que desde luego, no es el de la amargura.
Seguiremos informando.



  

Tuesday, September 17, 2013

"El viejo baúl" por Isabel Laso (Úna Fingal) ······· _Narrativa_ / _Club de Lectura_

El viejo baúl 
 
En un sótano del número nueve de la calle Taller encontré un viejo baúl. Yacía por completo abandonado bajo restos apenas reconocibles de atrezzo y bambalinas. Un telón raído con olor a moho lo cubría y un dorado cordón deshilachado servía de cierre. Allí estaba el baúl de los recuerdos, custodio de bellos sueños por siempre guardados.
Cuando abrí la tapa saltaron sobre mí siluetas borrosas al principio. Ansiosas por explicar sus historias me hablaban todas a la vez. Prometí escucharlas si me lo contaban por orden. Al saberse objeto de atención cobraron forma y sus figuras aparecieron hermosas. Y así me explicaron de sus idas y venidas, de sus avatares, de esos ojos ceñudos que a veces vislumbraban a través de lo que ellos denominaban, La Ventana, y de cómo habían ido a parar al baúl del olvido.
El cajón.
Me resultaron personajes muy agradables y los solté a través de la puerta, a los escalones del exterior. Solo tenían que subir para alcanzar el mundo y la libertad.
Tímidos, me miraban sin decidirse a avanzar por aquel tramo.
—Estáis preparados. Extendeos por el mundo en diáspora y cruzad el horizonte y más allá. Pues lo imposible ha dejado de serlo. ¡Habéis salido de vuestro encierro! ¡Lo habéis logrado!
Y entonces los vi irse, me decían adiós con la mano, o dejaban una suave sonrisa atrás, o no hacían ningún ruido, o seguían a los demás con la cabeza gacha y las manos en los bolsillos.
Cerré la puerta, me di la vuelta, no quería verlos partir, pero deseaba su dicha. Y les oí repartirla en algarabía, sobre el cielo y la tierra y en el espacio que hay en medio, y los pájaros la dibujaron en las nubes y las rosas la escribieron en los jardines. Eran libres y todo el mundo lo sabía. Explicaban su historia una y otra vez. Y quien se cruzaba con ellos quedaba embelesado.
No pude reprimir echar una última mirada a través del ventanuco.
—Adiós —murmuré con la mano a medio levantar— dulce Sara. Hasta la vista, brujas pillinas. Alexander, mejor no te digo nada, pero te sigo con la mirada. Inspector Gibbs, cuídeme esta panda. Tomás, no busque en las esquinas más. Imposible olvidarte, Ela. Hasta pronto chica que hablas con el alma. Pedro y Luis, con la vida por delante. Vuela, querido Héctor. Queridos todos. Hasta luego.
Y recosté la espalda contra la madera de la pared. Me mordí el labio inferior. Cerré los ojos.
El mundo es vuestro, chicos. Pensé con satisfacción. Abrí los ojos y regresé al baúl. Lo miré un momento cavilando cualquier cosa antes de entrar. Y entré. Bajé la tapa. Y me dormí. Feliz. Como un sueño.

Isabel Laso — Úna Fingal

Dedicado con afecto y admiración a los escritores que he tenido el placer de conocer en este taller. Agripino Matesanz, Ángeles Bosch, Carlos Segovia, Efraim Suárez, Herminia Meoro, Javier Trescuadras, Mª Isabel Rodríguez Fuertes, Miguel Hernández García y Miguel Martínez Larráyoz.

Una parte de mí ha quedado cautiva de vuestras artes. Nos veremos a través de la ventana y entre papeles.


Barcelona, 2 de septiembre de 2013